Reflexiones de Fidel Castro 25/06/2007
Un argumento más para el Manifiesto al pueblo de Cuba
¿Por qué dije un día en una reflexión que Bush autorizó u ordenó mi muerte?
Esta frase puede parecer ambigua e imprecisa. Tal vez fuera más exacto, aunque más confuso todavía, decir que la autorizó y la ordenó. Me explico de inmediato:
El tema de la denuncia con relación a su plan de asesinarme viene desde antes de que le arrebatara la victoria mediante fraude al otro candidato.
En fecha tan temprana como el 5 de agosto del 2000 lo denuncié en la ciudad de Pinar del Río, ante una gran masa de combativos ciudadanos allí concentrados con motivo de la tradicional conmemoración del 26 de Julio, que ese año correspondió por méritos a aquella provincia, a Villa Clara y a Ciudad de La Habana.
Realmente es un misterio señalar los responsables de los cientos de atentados contra mi vida. Todas las formas directas o indirectas para causar mi muerte fueron utilizadas. Ford, después de la renuncia moralmente forzosa de Nixon, decretó la prohibición de utilizar empleados del gobierno para cometer asesinatos.
Estoy seguro de que Carter, por sus convicciones éticas de raíz religiosa, jamás habría dado la orden de hacerlo contra mí. Fue el único Presidente de Estados Unidos que tuvo un gesto amistoso con Cuba en varios temas importantes, entre ellos la creación de la Oficina de Intereses en Cuba.
No me consta que Clinton lo hubiese ordenado, por tanto, no puedo imputarle semejante orden. Fue sin dudas respetuoso de la legalidad y actuó con sentido político cuando acató la decisión judicial de enviar al niño secuestrado al padre y a sus familiares más allegados, que contaba ya con el apoyo ampliamente mayoritario del pueblo norteamericano.
Sin embargo, es un hecho real que durante su administración Posada Carriles contrató mercenarios centroamericanos para poner bombas en los hoteles y otros centros de recreación de ciudades como La Habana y Varadero, a fin de golpear la economía de la Cuba bloqueada y en periodo especial. El terrorista no tuvo reparo en declarar que el joven italiano que murió estaba "en el lugar equivocado en el momento equivocado", frase que Bush repitió en fecha reciente, cual si fuera un verso poético. El dinero e incluso los materiales electrónicos para confeccionar tales bombas provenían de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), que distribuía los cuantiosos fondos de que dispone haciendo lobby descarado en el Congreso norteamericano con miembros de uno y otro partido.
Tomado de Granma

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Queridos amigos de mi amada Cuba. Os escribo desde Inglaterra donde vive este español con su familia.
Os deseo lo mejor para vuestro futuro y que el futuro de Cuba dependa de todos los cubanos.
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Un abrazo
Luis
Luis M. Viqueira | 14-10-2007 - 12:38:18 GMT -3 #